lunes, 28 de septiembre de 2026

SANTA CLARA EN EL SIGLO XVI - XVII (FUNDO HUANCHIHUAYLAS - MONASTERIO DE LA ENCARNACION)

El fundo/chacra colonial Huanchihuaylas no debe confundirse con la zona arqueológica de Huanchihuaylas, que es muchísimo más antigua, ni tampoco con la Hacienda Santa Clara del monasterio de Santa Clara. Los tres nombres aparecen asociados al mismo espacio geográfico y eso ha producido bastante confusión en la historiografía local. 

La documentación permite reconstruir una historia bastante interesante, desde el antiguo territorio de los Guanchoguayllas, pasando por la formación de la propiedad agrícola colonial, el Monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación, los arrendamientos y censos, hasta su incorporación posterior a la Hacienda e Ingenio La Estrella. 

En los documentos de los siglos XVI y XVII aparece como el valle de Guanchoguaylas, dentro del ámbito de Late/Ate. El historiador Waldemar Espinoza señala que el territorio de Guanchoguaylas comprendía una zona considerable del actual Ate y se extendía también hacia sectores de Carapongo y Huachipa.. A continuación se detalla su origen, su vinculación con los monasterios virreinales durante el siglo XVII y su evolución histórica: 

1. ANTECEDENTES PREHISPANICOS 

Antes de que existiera el fundo colonial, Guanchoguaylas era un territorio indígena. Los Guanchoguayllas constituían una población o grupo étnico de la zona con un importante asentamiento de las culturas Lima e Ychsma (e incorporado posteriormente al Imperio Inca). Después de la reorganización colonial, sus habitantes fueron reducidos hacia Santa Cruz de Lati, origen del actual Ate. Una investigación histórica basada en documentación de 1628 explica que las tierras que habían pertenecido a los Guanchoguayllas fueron progresivamente transformándose en chacras y posteriormente en haciendas. 

2. LA ZONA ERA YA AGRICOLA ANTES DE 1600

Don Juan Bartolo, cacique de Guanchoguaylas reducido en Santa Cruz de Lati, arrendaba tierras de cultivo en el valle. El documento está fechado el 23 de julio de 1599 y habla de ocho fanegas de tierras de sembradura de trigo arrendados a un tal Alonzo Ruiz. Es decir: Huanchihuaylas/Guanchoguaylas ya era un espacio agrícola documentado antes de 1600. Y no era una zona marginal. Tenía: tierras de cultivo; acequias; caminos; comunidades indígenas; arrendamientos; producción de trigo y otros productos. 

En 1600 también se encontro documentos de tierras de la comunidad indígena de Santa Cruz de Lati que eran entregadas en arrendamiento para producir trigo. 

3. CUANDO APARECE EL MONASTERIO DE LA ENCARNACION

En 1610, el sacerdote Cruciano Guillén, mayordomo del Monasterio de la Encarnación, solicitó licencia para comprar tierras de sembradura en el valle de Guanchihuaylas que pertenecían a don Andrés Sanz de Pesquera. 

Dos años después, en 1612, el mismo Cruciano Guillén, como mayordomo del monasterio, solicitó autorización para comprar otras tierras en el valle de Guanchihuaylas, pertenecientes a don Pedro de Ampuero, heredero de don Martín Alonso de Ampuero. 

Entre 1625 y 1627 se produjo un litigio contra el Monasterio de la Encarnación relacionado con el arrendamiento de una chacra situada en el valle de Guanchihuaylas. El expediente fue iniciado por José de Cobos en nombre de Agustín Barreto contra el monasterio y contenía: la escritura de arrendamiento; declaraciones de testigos; documentación sobre el contrato. 

La referencia archivística es: Archivo Arzobispal de Lima, serie de documentos del Monasterio de la Encarnación, II:3, 1625/1627. 

No se trataba simplemente de unas monjas que poseían una pequeña chacra. Los monasterios limeños de la época colonial funcionaban también como importantes instituciones económicas. Poseían: casas; solares; huertas; chacras; haciendas; censos; rentas; esclavos y trabajadores en determinados contextos históricos; propiedades urbanas y rurales. 

                VALLE DE HUANCHIHUAYLAS
                         │
            ┌────────────┴─────────────┐
            │                          │
   Hacienda Huanchihuaylas       Hacienda Santa Clara
            │                          │
   Monasterio de                  Monasterio de
   La Encarnación                 Santa Clara 

La investigación de Ybeth Arias Cuba sobre la economía de los monasterios limeños muestra que La Encarnación poseía la hacienda de Huanchihuaylas en el valle de Ate. Y no era una propiedad pequeña: para el siglo XVIII se registra una renta/venta anual de aproximadamente 9.070 pesos, produciendo alfalfa y subarrendando parcelas. 

                    Pag 457 del libro "Guerra, finanzas y regiones en la historia economica del Peru


En las fuentes aparece también el Monasterio de Santa Clara de Lima. En 1654, un expediente sobre el río Pariachi menciona las haciendas de los monasterios de Santa Clara y La Encarnación en el valle de Huanchihuaylas. 

 Y en 1795, el Archivo General de la Nación registra explícitamente: el Monasterio de Santa Clara era propietario de la Hacienda Santa Clara, ubicada en el valle de Huanchihuaylas. 

PE AGN 06.2-G1-CA-JA-2-222-41 Título Suspensión de obra Fecha(s) 1779-03-22 (Creación) Francisca de Azaña Ibáñez, abadesa del Monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación de Lima, contra los hacendados del valle de Santa Cruz de Ate, sobre suspensión de la obra de apertura del nuevo cauce, el cual intentan abrir atravesando su hacienda de Huanchihuaylas, perteneciente al corregimiento de Santiago del Cercado. 

 

Para el siglo XVIII, la hacienda Huanchihuaylas de La Encarnación aparece relacionada con la producción de alfalfa y el subarrendamiento de parcelas. Posteriormente el paisaje agrícola cambió radicalmente. 

Durante el siglo XIX, especialmente hacia finales del siglo, el área quedó relacionada con la expansión de la caña de azúcar y la agroindustria. En una tasación de 1892 de la Hacienda La Estrella aparecen sectores llamados: Galpón de Huanchihuaylas; La Estrella; Santa Clara; Vitarte; Pampa Grande; Mata Buey; Lomolargo; etc. El documento registra cultivos de caña y alfalfa. 

4. Y JOSE CARRILLO?

Aquí tenemos que corregir una versión que circula bastante por Internet. Varias historias locales dicen: "El Monasterio de la Encarnación vendió Huanchihuaylas a Joseph Carrillo." 

La existencia de José/Joseph Carrillo vinculada a Huanchihuaylas sí está documentada. Una relación fiscal de 1777 registra: Don José Carrillo — Chacra Huanchihuaylas con una producción declarada de 8.635 pesos. 

Pero esto no demuestra por sí solo que Carrillo fuera propietario absoluto. Podía ser: propietario; enfiteuta; censatario; arrendatario; poseedor con algún derecho real sobre la tierra. Y esta distinción es fundamental en la propiedad colonial. 

 5. LA ENFIUTEUSIS EXPLICA PARTE DEL MISTERIO

Una de las fuentes más interesantes es la documentación económica de La Encarnación. La investigación histórica señala que la chacra de Huanchihuaylas estaba sometida a una enfiteusis, y que los subarrendatarios pagaban aproximadamente 1.200 pesos anuales por ella. La enfiteusis era una forma de derecho sobre la tierra distinta de la propiedad moderna. 

                     Pag 476 del libro "Guerra, finanzas y regiones en la historia economica del Peru

 

La enfiteusis fue un contrato de derecho real por el cual el propietario de un inmueble (dueño del dominio directo) cedía el uso, disfrute y aprovechamiento útil de este (dominio útil) a otra persona, de forma perpetua o por un plazo muy largo, a cambio del pago de un impuesto o canon anual.

Concepto y características

  • División del dominio: La propiedad se dividía en dos: el dominio directo (conservado por el propietario original) y el dominio útil (otorgado al enfiteuta).
  • Obligaciones del enfiteuta: El beneficiario debía abonar una pensión o canon periódico y mejorar la finca.
  • Transmisibilidad: El derecho de disfrute del enfiteuta se podía heredar o vender, aunque a menudo requería un pago al dueño directo (llamado laudemio). 

Por eso una persona podía aparecer como "dueño" o poseedor de una hacienda en determinados documentos mientras otra institución conservaba derechos económicos sobre la propiedad. 

6. EL MARQUEZ DE CASTELLON

La investigación económica sobre La Encarnación aporta otro dato importante. En 1797, se registró un pago de aproximadamente 1.200 pesos relacionado con la hacienda Huanchihuaylas, descrita como una hacienda que había sido vendida al Marqués de Castellón por tres vidas. 

Esto es muy interesante porque significa que hacia finales del siglo XVIII la situación jurídica era mucho más compleja que: "el monasterio era dueño → la vendió a Carrillo → terminó la propiedad religiosa". En realidad parece haber existido una cadena de: propiedad monástica → censo/enfiteusis → derechos de posesión → arrendamientos/subarrendamientos → canon.

7. HUANCHIHUAYLAS YA ES CLARAMENTE UNA HACIENDA (1795)

El Archivo General de la Nación registra en 1795 un conflicto de aguas en el que el Monasterio de Santa Clara figura como propietario de la Hacienda Santa Clara, mientras que Huanchihuaylas aparece como parte del mismo valle agrícola. 

Y en 1798: Clemente García y Robina aparece como dueño de las chacras de Huanchihuaylas y Chacarilla, mientras que la hacienda de Santa Clara pertenecía al monasterio de Santa Clara y estaba arrendada a Jacinto Chávez. Esto demuestra que en ese momento ya coexistían varias propiedades diferentes dentro del mismo espacio. 

PE AGN 06.2-G1-CA-JA-2-224-101 Título Despojo de aguas Fecha(s) 1798-03-02 (Creación). Alcance y contenido: Clemente García y Robina, vecino de Lima, dueño de las chacras de Huanchihuaylas y la Chacarilla, en el valle de Ate, contra Jacinto Chávez, arrendatario de la hacienda del Monasterio de Santa Clara; sobre despojo de agua por impedirle el uso de una servidumbre de la acequia que pasa por la hacienda Santa Clara, contigua a sus tierras de Chacarilla. Ante Manuel Pardo Rivadeneira, alcalde del crimen, juez de provincia de la Real Audiencia y juez de aguas de Lima.  

El AGN conserva un expediente de 1825-1826 sobre los inventarios de las haciendas de Lomolargo y Huanchihuaylas del valle de Late. Eso es importante porque demuestra que: Huanchihuaylas continuaba existiendo como unidad agrícola identificable después de la Independencia. Aquí también conviene ser prudentes con la historia de María Luisa Rosales. 

La versión local afirma que en 1825 el Congreso Constituyente le redujo el alquiler. He encontrado referencias secundarias que repiten esta historia, pero no he localizado en la búsqueda actual el expediente primario que permita confirmar todos los detalles. Por eso no la presentaría todavía como un hecho documentalmente cerrado. 

8. LA TRANSFORMACION DECISIVA: LA ESTRELLA

Durante el siglo XIX la agricultura tradicional del valle comenzó a transformarse en una agricultura mucho más industrial. Aparece la Hacienda e Ingenio La Estrella. La documentación publicada por el Archivo General de la Nación señala que en 1904 la Hacienda La Estrella estaba compuesta por varias antiguas haciendas: 

  • Santa Clara 
  • Huanchihuaylas 
  • Lomolargo 
  • Garabato 

La fuente señala expresamente que Huanchihuaylas era una propiedad en enfiteusis y ocupaba la parte central del conjunto. Esto es probablemente uno de los documentos más importantes para comprender la transformación territorial. 

9. DIMENSION DE LA HACIENDA - FUNDO LA ESTRELLA
La inscripción de 1904 permite tener una dimensión bastante precisa. La Hacienda La Estrella tenía un área productiva de aproximadamente: 677,8321 hectáreas equivalentes a aproximadamente 233,828 fanegadas antiguas, según la medida consignada en la documentación. El conjunto incluía: 

  • Santa Clara; 
  • Garabato; 
  • Lomolargo; 
  • Huanchihuaylas.     

La fuente señala que la propiedad tenía como límites generales: 

  • Norte: río Rímac 
  • Sur: cerros de granito 
  • Este: Pacayal 
  • Oeste: Barbadillo y tierras de Zavala.

10. PARCELACION DE LA HACIENDA -FUNDO LA ESTRELLA 

La documentación registral indica que la Hacienda La Estrella fue posteriormente parcelada. 

En 1932, una resolución suprema autorizó la parcelación. El predio se dividió en 151 parcelas o lotes, con aproximadamente 679 hectáreas de superficie parcelada. Este proceso explica por qué el enorme paisaje agrícola colonial y republicano desapareció progresivamente y fue sustituido por: calles; urbanizaciones; lotizaciones; viviendas; cooperativas; centros poblados.

Y explica también por qué hoy encontramos nombres como: Jr. Huanchihuaylas — Ex Fundo La Estrella. Documentación estatal contemporánea todavía identifica terrenos de Ate como "Ex Fundo La Estrella". 

11.  LA HUANCHIHUAYLAS ARQUEOLOGICA

La zona arqueológica de Huanchihuaylas es muchísimo más antigua que el fundo colonial. Mayor informacion ingresando a este enlace RUINAS DE HUANCHIHUAYLAS

El Ministerio de Cultura señala que fue un centro importante de la sociedad Ychsma/Ichma, con ocupación durante el Intermedio Tardío, aproximadamente entre 900 y 1450 d.C., y posteriormente tuvo modificaciones asociadas a la presencia inca durante el Horizonte Tardío. El sitio fue un centro de administración de la producción agrícola local. 

La Municipalidad de Ate la ubica en la margen izquierda del Rímac, en la zona de Santa Clara, y registra una extensión patrimonial de aproximadamente 16,71 hectáreas en su planificación reciente.


12. CRONOLOGIA

FechaAcontecimiento
900-1450 d.C.Huanchihuaylas funciona como importante asentamiento Ychsma/Ichma.
1450-1532Presencia y modificaciones incas.
Siglo XVIGuanchoguaylas aparece como territorio indígena del ámbito de Late/Ate.
1548Francisco Pizarro había concedido Guanchoguaylas en encomienda a Antonio de Ribera. 
1590La encomienda aparece vinculada a Juan de Guzmán. 
1599El cacique Juan Bartolo arrienda tierras de Guanchoguaylas.
1610La Encarnación intenta comprar tierras en Guanchihuaylas. 
1612La Encarnación vuelve a gestionar compra de tierras allí. 
1625-1627Litigio por el arrendamiento de una chacra de Guanchihuaylas vinculada al monasterio de La Encarnación. 
1654Conflictos de agua afectan las haciendas de Santa Clara y La Encarnación. 
Siglo XVIIIHuanchihuaylas aparece como hacienda/chacra agrícola vinculada económicamente a La Encarnación. 
1777José Carrillo aparece asociado a la Chacra Huanchihuaylas. 
1779La abadesa de La Encarnación defiende la hacienda Huanchihuaylas frente a una obra hidráulica.
1795

Santa Clara es propiedad del monasterio de Santa Clara dentro del valle de Huanchihuaylas. 

1798Clemente García aparece como dueño de chacras de Huanchihuaylas y Chacarilla. 
1825-26Huanchihuaylas y Lomolargo aparecen como haciendas del valle de Late. 
1892La Estrella contiene sectores agrícolas denominados Galpón de Huanchihuaylas, Santa Clara, etc.
1904La Estrella integra Santa Clara, Huanchihuaylas, Lomolargo y Garabato; Huanchihuaylas figura como propiedad en enfiteusis. 
1932Se autoriza la parcelación de La Estrella.
Siglo XX-XXIEl antiguo espacio agrícola se transforma progresivamente en lotizaciones y zonas urbanas de Santa Clara/Ate.

    

La actual Santa Clara se desarrolló sobre un espacio agrícola colonial en el antiguo valle de Huanchihuaylas/Late, donde coexistieron varias haciendas y chacras, entre ellas Huanchihuaylas y Santa Clara; posteriormente varias de ellas fueron integradas en la Hacienda e Ingenio La Estrella. 

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  1. Archivo General de la Nación — Repositorio Histórico Digital 
  2. Revista del Archivo General de la Nación — “Documentos manuscritos para la historia del distrito de Ate, 1580-1904” 
  3. Banco Central de Reserva del Perú — Historia económica del Perú: Guerra y finanzas 
  4. Ministerio de Cultura — Zona Arqueológica de Huanchihuaylas 

viernes, 18 de septiembre de 2026

CASA HACIENDA LA ESTRELLA Y EL INGENIO - PARTE II

Para ampliar la investigación que inicie con mi traducción de una parte del libro que encontre en la web hace dos lustros y ofrecer datos históricos más profundos (y poco conocidos), he estructurado la historia de la Casa Hacienda La Estrella y El Ingenio abarcando desde sus orígenes en el Valle de Late hasta su urbanización. 

El texto que encontre y traduje parcialmente fue de una de las investigaciones de Isabelle Lausent-Herrera, una destacada geógrafa e investigadora francesa del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia. Ella es, a nivel mundial, la mayor experta en la historia de la inmigración asiática (especialmente china) en el Perú. 

LOS ORIGENES: DEL VALLE DE LATE AL FUNDO HUANCHIHUAYLAS 

En la época prehispánica y principios del virreinato, toda esa fértil zona agrícola era conocida como el "Valle de Late" , nombre que con el tiempo y el uso fonético derivó en el actual distrito de Ate. Los orígenes de la zona de Santa Clara se remontan al 11 de agosto de 1598. En el año 1614, el Virrey Marqués de Montesclaros dividió Lima en doce "doctrinas" (lo equivalente a distritos hoy en día). Ate fue dividido en dos sectores: Ate Alto y Ate Bajo. Los terrenos que hoy conocemos como La Estrella o Santa Clara formaban parte de Ate Alto. Antes de llamarse La Estrella, las tierras eran un fundo llamado Huanchihuaylas, propiedad de un monasterio, el cual posteriormente fue vendido a Joseph Carillo. Tras la independencia del Perú, hacia 1825, el Congreso Constituyente intervino en el arrendamiento de estas tierras a favor de doña María Luisa Rosales. 

1. Joseph Carrillo (Época Virreinal) 

Escrito en algunos documentos virreinales como Carillo. Fue un terrateniente o hacendado de la Lima borbonica que adquirió las tierras de Huanchihuaylas a mediados/fines del siglo XVIII. Su papel histórico: En el virreinato, extensas tierras agrícolas del Valle de Late pertenecían a órdenes religiosas y monasterios de clausura. La chacra de Huanchihuaylas era originalmente propiedad del Monasterio de la Encarnación de Lima (uno de los conventos más antiguos y adinerados de la ciudad, fundado en 1558). Durante el siglo XVIII, las órdenes religiosas solían vender o poner en censos (hipotecas agrícolas) sus propiedades rurales para obtener liquidez. Joseph Carrillo compró estas tierras al Monasterio de la Encarnación, convirtiéndose en el propietario privado que consolidó el fundo antes del proceso de Independencia. 

2. Doña María Luisa Rosales (Inicio de la República, 1825) 

Fue una dama de la sociedad limeña y arrendataria (inquilina/administradora) de las tierras de Huanchihuaylas / La Estrella durante la década de 1820. Su caso ante el Congreso Constituyente (1825): Entre 1820 y 1824, el Valle del Rímac sufriales saqueos, reclutamientos forzados de peones y la requisa de ganado por parte de los ejércitos patriota y realista. Esto dejó a los agricultores y arrendatarios del valle al borde de la quiebra. En 1825, tras la consolidación de la Independencia en Ayacucho (1824), el primer Congreso Constituyente del Perú comenzó a revisar las deudas, contratos y alquileres de los fundos agrícolas afectados por la guerra. Doña María Luisa Rosales presentó una solicitud formal al Estado peruano pidiendo un alivio económico debido a la ruina de la producción en Ate. El Congreso aprobó otorgarle una reducción oficial en la merced conductiva (pago de alquiler) para que pudiera seguir operando las tierras. 

EL INGENIO DE AZUCAR: LA CIMA TECNOLOGICA (1870s) 

El procesamiento de la caña de azúcar dio un salto industrial monumental en el siglo XIX. Según los registros históricos, para el año 1874, la Hacienda La Estrella poseía el ingenio azucarero más moderno de todo el Perú. Este ingenio, ubicado a ambas márgenes del río Rímac, no solo producía azúcar, sino que contaba con una importante destilería para la producción de ron y aguardiente. La transición del antiguo Señorío de Lati al actual distrito de Ate, y la consolidación de la Hacienda Santa Clara, conforman uno de los ejes más importantes de la historia agraria, social e industrial del valle del río Rímac. 

A continuación, presento una reconstrucción histórica profunda basada en la evolución documentada del valle, alejándome de las crónicas superficiales y profundizando en la estructura territorial desde el virreinato hasta la república. 

1. EL SEñORIO DE LATI Y LA REDUCCION TOLEDANA 

Antes de la llegada de los españoles, la zona oriental del valle del Rímac estaba dominada por el curacazgo o señorío de Lati, adscrito a la cultura Ichma y posteriormente anexado por el Imperio Inca. Este señorío controlaba las bocatomas de los canales de regadío que descendían de la sierra, lo que les daba un poder estratégico sobre el valle bajo. 

En 1571, durante el gobierno del virrey Francisco de Toledo, se implementó el sistema de reducciones (agrupación de población indígena para facilitar la evangelización y el cobro de tributos). Así nació el pueblo de La Santa Cruz de Lati. Con el paso de las décadas, los documentos virreinales comenzaron a registrar el nombre como "Late" y, por una elisión lingüística común en la administración colonial, terminó consolidándose como "Ate". 

 2. EL ORIGEN DE LA HACIENDA SANTA CLARA 

La fragmentación del señorío de Lati dio paso a la conformación de latifundios. Las tierras que hoy comprenden Santa Clara y Vitarte fueron entregadas inicialmente como mercedes de tierras a los conquistadores y órdenes religiosas. 

  • Los primeros dueños y los jesuitas: Durante el siglo XVII y principios del XVIII, gran parte de las mejores tierras del valle de Ate estuvieron bajo la administración de la Compañía de Jesús. Los jesuitas fueron pioneros en la ingeniería hidráulica de la zona, optimizando los antiguos canales precolombinos para la siembra intensiva de caña de azúcar y alfalfa. 
  • La mano de obra: Los documentos eclesiásticos del Archivo Arzobispal de Lima muestran que, tras la drástica caída de la población indígena de Lati, la Hacienda Santa Clara dependió masivamente de la mano de obra esclava de origen africano para el corte de caña y el trabajo en los trapiches. 
  • La expulsión (1767): Con la expulsión de los jesuitas, la Junta de Temporalidades confiscó la hacienda y la subastó a familias de la aristocracia limeña, marcando el inicio de su administración privada. 

3. EL APOGEO AGROINDUSTRIAL Y EL FERROCARRIL (Siglo XIX) 

La verdadera revolución para la Hacienda Santa Clara ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX, transformándose de un feudo tradicional a un enclave agroindustrial. 

  • La migración culí: Tras la abolición de la esclavitud negra en 1854, la hacienda enfrentó una crisis de mano de obra que fue resuelta con la importación de semiesclavos chinos (culíes). Los registros judiciales de la época están llenos de procesos por fugas y rebeliones en los fundos de Ate debido a las durísimas condiciones en los cañaverales de Santa Clara y haciendas vecinas como Vitarte y Pariachi. 
  • El Ferrocarril Central del Perú: La llegada del tren (cuya estación en Santa Clara se estableció a fines del siglo XIX) cambió la vocación de la hacienda. Santa Clara se convirtió en un punto de carga estratégico.  
  • Carga e Industria: La estación cumplió una función logística fundamental para la Casa Hacienda La Estrella. A través de sus andenes se despachaba el azúcar, el ron y los licores producidos en su moderno ingenio con destino al puerto del Callao y a los mercados de Lima. Desembarque de Inmigrantes: En sus andenes desembarcaron trabajadores contratados para las labores agrícolas de la zona, incluyendo el famoso contingente de 50 inmigrantes japoneses que llegaron a la Hacienda La Estrella en abril de 1899 tras arribar en el barco Sakura Maru. 

 4. TRANSICION A LA MODERNIDAD

A principios del siglo XX, la zona de Vitarte se industrializó (famosa por la fábrica de tejidos y el movimiento obrero por las 8 horas), pero Santa Clara mantuvo su perfil de hacienda agrícola hasta los años de la Reforma Agraria (1969). Con la expropiación, las tierras pasaron a cooperativas agrarias y, finalmente, fueron lotizadas para la expansión urbana y parques industriales que vemos hoy. 

EL PRIMER PUENTE CON JAPON: EL SAKURA MARU (1899)

Los primeros 790 japoneses que llegaron en el vapor Sakura Maru el 3 de abril de 1899. Este evento es fundacional.

  • La crisis de mano de obra: Luis Nicasio Bryce (dueño de La Estrella) y otros hacendados costeños estaban desesperados por mano de obra barata tras el fin de la trata de esclavos negros y el agotamiento del sistema semiesclavista de los culíes chinos.
  • El papel de la Compañía Morioka: Fue Augusto B. Leguía (quien era gerente de la "British Sugar Company" antes de ser presidente) quien impulsó el acuerdo con la Morioka Emigration Company de Japón.
  • El administrador Kannosuke Iida: Fue contratado como capataz o administrador bilingüe para servir de enlace entre los hacendados peruanos (como Bryce) y los 50 peones japoneses destinados a La Estrella. Las condiciones laborales fueron tan deplorables (enfermedades, maltratos, incumplimiento de pagos) que, meses después, ocurrieron huelgas y revueltas violentas en varias de las haciendas del valle.

AURELIO POW SAN CHIA (Xie Baoshang): DE COMERCIANTE A MAGNATE AGROINDUSTRIAL

La asombrosa historia de éxito de la sociedad Pow Lung. El "A. Pow San Chia" hispanizó su nombre a Aurelio Pow San Chia. 

  • La conexión transpacífica: El era el puente entre el capital reunido en Hong Kong (la sociedad Pow Hing Cheong) y el Perú. A diferencia de los primeros chinos (culíes) que llegaron bajo engaños a sufrir en las haciendas, Pow San Chia llegó en la década de 1880 con capital y visión empresarial. 
  • La compra de La Estrella: Para 1912-1913, la acumulación de ganancias comerciales le permitió dar un salto social sin precedentes: un inmigrante chino comprando las tierras de la antigua aristocracia limeña. Compró la hacienda La Estrella con todo su moderno ingenio azucarero y destilería. 
  • El Imperio Agrícola: Para 1924, Pow San Chia no solo controlaba La Estrella. Su yerno, Guillermo Ch. Kongfook, pasó a administrar un verdadero imperio que incluía las haciendas de La Estrella, Pedreros, Villa, Huachipa y Bocanegra. Modernizaron la maquinaria y diversificaron la producción, exportando algodón, azúcar bajo la marca "Estrella" y lácteos. 
Patio principal o de ingreso de la casa hacienda La Estrella en Santa Clara (ubicada en Ate) con invitados para una reunión de almuerzo en el año 1924. Se aprecia la fuente que adornaba el patio. También se ve la entrada principal y la construcción que se distingue afuera era el ingenio azucarero. La fuente fue rescatada durante la demolición de la casa y actualmente se encuentra en el restaurante Granja Azul en Santa Clara.
 
Fiesta organizada por Aurelio Paw San Chia invitando al cuerpo diplomatico de la epoca y sus amistades, situada en su hacienda "La Estrella" situado en el valle de Ate alto. (1924)

EL PESO SOCIAL DE LA MARCA "ESTRELLA" y POW LUNG

Lo que los blogs comunes no cuentan es el inmenso poder político que logró Pow San Chia.

  • Llegó a dar empleo a 1,400 trabajadores peruanos, lo que invertía la pirámide social tradicional (un patrón de origen asiático dirigiendo obreros locales).
  • Se convirtió en el líder absoluto de la comunidad china: fue presidente de la Compañía Naviera China, presidente de la Cámara de Comercio China, director de la compañía de seguros La Unión y presidente de la Sociedad de Beneficencia China. 
  • Su contribución a la economía fue tan grande que el gobierno peruano llegó a condecorarlo con la Orden del Sol, el máximo reconocimiento del país. Además, financió periódicos para su comunidad como "La Voz de la Colonia". 
Captura fotográfica (1924) de Don Aurelio Paw San Chia (natural de china y radicado por mucho tiempo en Perú) gerente de la compañía Pow Lung y Cía.
 

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  • El Archivo General de la Nación (AGN): Específicamente la sección Tierras y Haciendas y Derecho Indígena.Contiene la escritura de compra-venta firmada entre el Monasterio de la Encarnación y Joseph Carrillo.
  • El Archivo Arzobispal de Lima: Para revisar las partidas de bautismo y defunción de la parroquia de la Santa Cruz de Ate, que revelan la demografía (indígenas, esclavos y capataces) de la Hacienda Santa Clara.
  • Sección Archivo Histórico del Congreso de la República: Contiene las actas de las sesiones del Congreso Constituyente de 1825 donde se debatió y aprobó la resolución a favor de doña María Luisa Rosales. 

domingo, 31 de mayo de 2026

SANTA CLARA: ENTRE RECUERDOS, CALLES Y SABORES

Hay lugares que nunca abandonamos, aunque hayan cambiado por completo. Santa Clara es uno de ellos. Allí transcurrieron los años más felices de mi infancia y juventud, entre las décadas de los setenta, ochenta y parte de los noventa. Fue el lugar donde aprendí mis primeras lecciones de la mano de la señorita Rogelia y la señorita Kata, donde crecí rodeado de tranquilidad, de amplios campos y de una forma de vida que hoy parece pertenecer a otro tiempo. 

Recuerdo cuando gran parte de lo que hoy ocupa la Asociación Hijos de Apurímac era el viñedo del señor Peirano. A ambos lados de la Carretera Central se extendían chacras que hoy han sido reemplazadas por urbanizaciones. Permanecen en mi memoria la bodega La Peruana, la farmacia y la panadería de la familia Nakada, así como aquellas visitas junto a mi padre al establo donde comprábamos las tradicionales botellas de leche, lugar donde actualmente se levanta la Universidad Científica del Sur.

También vienen a mi memoria las carreras desde Santa Elena hasta la parte más alta del cerro. En una de esas caminatas llegamos a descubrir una hermosa casa de campo, rodeada de jardines y chacras, como si quisiera permanecer escondida del mundo. Más allá solo se veía un inmenso paisaje cubierto de un fino polvo blanco; nunca supe si era yeso o algún otro mineral, pero aquella imagen quedó grabada para siempre en mi memoria. 

Las madrugadas también tenían su encanto. Salíamos a correr hasta el cementerio, pasando por las ruinas de Huanchihuaylas y siguiendo el camino hacia el Hotel El Pueblo. En el trayecto aparecían lugares que hoy forman parte de la historia de Santa Clara: el emblemático restaurante Granja Azul y su campo de golf, verdaderos referentes de la zona. 

Los fines de semana tenían como punto de encuentro Cervatel, donde disfrutábamos jugando básquet, nadando en sus piscinas o compartiendo una partida de billar. Más adelante descubrí el fisicoculturismo en el primer gimnasio que existió en Santa Clara, propiedad de Alfredo, un personaje inolvidable, apasionado por las barras y el entrenamiento físico. Su primer local estaba junto a una ladrillera, en un lugar donde hoy existe una urbanización cercana al colegio Innova Schools. Posteriormente trasladó el gimnasio a la calle María Parado de Bellido. Allí también se organizaban campeonatos de vóley y existía un pequeño espacio para practicar golf. Con el tiempo, uno de sus alumnos abrió otro gimnasio en la antigua casa hacienda, aquella de los dos torreones que muchos recordarán y donde actualmente funciona la Galería Santa Clara, frente al Parque Cívico y junto a la comisaría.

Detrás de esa galería se encontraba la única ferretería del pueblo, reconocible por el enorme árbol que la distinguía y que quedaba exactamente frente a la posta médica. Siempre me ha quedado una duda que quizá algún antiguo vecino pueda resolver: ¿cuál fue realmente la primera farmacia de Santa Clara? ¿La del señor Verano, ubicada en la avenida Independencia, o la de la señorita Nakada, en la avenida Central?.

Sin embargo, a partir de mediados de los años noventa comenzó una transformación acelerada. Las chacras desaparecieron para dar paso a invasiones, urbanizaciones y construcciones sobre cerros y laderas. El paisaje cambió por completo. Caminar dejó de ser la costumbre para dar paso al mototaxi; la bicicleta fue reemplazada por las combis; el crecimiento urbano llegó acompañado de desorden, congestión y pérdida de muchos espacios naturales. 

Muchos llaman a este proceso evolución o modernización. Personalmente, lo percibo como una involución. No porque el progreso sea negativo, sino porque el crecimiento se produjo sin planificación, impulsado por una deficiente gestión urbana y por la pérdida de muchos valores que caracterizaban a la comunidad de entonces. La tranquilidad, la seguridad y el sentido de pertenencia fueron dando paso al caos y a la inseguridad que hoy conocemos. 

Precisamente de esa mezcla de recuerdos, gratitud y nostalgia nacieron estas dos canciones dedicadas a Santa Clara. Ambas cuentan la misma historia, pero desde dos emociones diferentes: una con un ritmo pausado y melancólico, que invita a recordar; y otra con un estilo rockero, que expresa la fuerza y la intensidad de los cambios vividos. Más que canciones, son un homenaje a la Santa Clara que muchos conocimos y que sigue viva en nuestra memoria, aunque el paso del tiempo haya transformado para siempre su paisaje.